MALOS HÁBITOS QUE AFECTAN LA SALUD DE LA PIEL

La piel es uno de los órganos más grandes de nuestro cuerpo y ella refleja cuáles son nuestros hábitos alimentarios y de vida, así como la forma en la que la cuidamos. A menudo, y ante alguna imperfección, falta de luminosidad, exceso de grasa, sequedad o arrugas pensamos que será suficiente con recurrir a alguna crema cara o un tratamiento milagroso que repare y mejore notablemente el aspecto de nuestra piel. 

Es en ese momento cuando debemos tener presente que la piel se cuida de múltiples maneras, siendo especialmente importante el cuidado diario y constante, además de ir abandonando todos aquellos malos hábitos que perjudican y afectan a nuestra piel.

¿Cuáles son los 7 malos hábitos que afectan a la salud de la piel?
Hay hábitos de los que somos muy conscientes del daño que va dejando en nuestra piel y que si no abandonamos acabarán por dejarnos una huella de cansancio, de falta de brillo, envejecimiento, falta de frescura, descolgamiento y múltiples imperfecciones. Entre los hábitos considerados como nefastos para nuestra piel destacamos:

Fumar
Todos sabemos que fumar es uno de los hábitos más perjudiciales para la salud general, siendo especialmente nocivo para nuestra piel. No sólo envejece con la aparición prematura de arrugas en la zona de los labios, así como un cambio en el color natural de la piel por un tono ceniciento y apagado. La piel se apaga, pierde frescura y elasticidad, precisando de hidratación, nutrición y antioxidantes.

Falta de horas de sueño
El no dormir lo suficiente nos va minando en todos los aspectos, estropeando mucho nuestra piel sin que apenas notemos el deterioro en un primer momento, pero siendo muy notable con el paso de las semanas. La ansiedad, el estrés o un mal colchón pueden estropear nuestras horas de descanso e impedir que nos recuperemos tanto mental como físicamente. Las ojeras, un tono de piel pálido y acné pueden ser algunos de los efectos de no dormir lo suficiente, aunque estos efectos pueden paliarse con solo recuperar las horas que le debemos a la cama y procurar relajarnos.

Hidratarse la piel muy poco
Cuidar poco la piel es un error en el que solemos incurrir por desidia o falta de tiempo. La hidratación ha de ser tanto por fuera como por dentro. Así, debemos seguir unos cuidados naturales de la piel, procurar tomar unos dos litros de agua al día y aplicarnos una buena crema hidratante.

Llevar una vida sedentaria
Una vida sedentaria tiene muchos efectos negativos en nuestra salud al favorecer que se acumulen toxinas en nuestro organismo. Nuestra piel irá tomando un tono apagado y, dependiendo de nuestro trabajo y las horas de trabajo, irán apareciendo ojeras y bolsas en los ojos. Hacer ejercicio nos ayudará a recuperar en algo el brillo y la frescura de la piel.

El alcohol y las drogas
Al igual que el tabaco, el alcohol y las drogas dejan una huella casi indeleble en nuestra piel. El envejecimiento prematuro de la piel es muy notable, marcándose mucho las arrugas de expresión, apagándose el tono de la piel y apareciendo o agravándose enfermedades de la piel como la dermatitis o la psoriasis.

No proteger la piel de los efectos del sol
La protección de la piel de los rayos UV con una crema de factor alto es fundamental para que nuestra piel no sufra y se envejezca pronto. Además, y siempre que sea posible, deberemos evitar exponernos al sol en las horas de más sol.

No cuidar la piel y maquillarse con productos no adecuados 
Utiliza siempre una marca de cosméticos adecuada a nuestro tipo de piel y que no nos produzca alergias. Deshecha aquellos productos que hayan caducado o veas que hacen que tu piel reaccione. Además, debes procurar desmaquillarte siempre, aplicarte mascarillas, hidratarte y hacer limpiezas de cutis cada cierto tiempo.

Ya sabes, cambia de hábitos y procura cambiarlos por unos más sanos y, de tener algún problema de piel, procura consultarlo con tu médico de cabecera o tu dermatólogo.

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