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Tratamiento de ojeras en medicina estética

La zona de las ojeras, ya sea por genética o por efecto de la edad, nos confiere un aspecto cansado y de mirada triste que merma el esplendor de nuestro rostro. Para revitalizar y rejuvenecer el rostro, la medicina estética facial nos ha aportado grandes y prometedores avances en la estética.

Con la aplicación de sustancias determinadas, la medicina estética facial actual ha conseguido corregir el 95% de los pacientes que presentan ojeras visibles y poco agradables. Con una cuidadosa e intrincada técnica, el problema puede corregirse con éxito. 

Para el tratamiento de las ojeras disponemos de varios abordajes, entre ellos el PRP (Plasma Rico en Plaquetas), colágeno, vitaminas o bien ácido hialurónico no reticulado específico para el tratamiento de esta zona en concreto.

La zona de la ojera es una zona compleja, tanto por su relación con otras estructuras anatómicas como por las características de la piel, donde es especialmente fina. Por ello, para su correcto tratamiento, se requiere la selección del producto más adecuado para cada paciente así como el manejo por parte de manos expertas y con experiencia.

La infiltración, mediante el uso de agujas extremadamente finas, se realiza a diferentes niveles de profundidad de la piel, dependiendo del estado de la ojera, de la acción volumétrica y y reestructurante que deseemos obtener. La finalidad del tratamiento es atenuar la ojera mediante la estimulación de la microcirculación local, regeneración y activación de la neoformación de colágeno así como el aporte de volumen adecuado para la ojera de cada paciente. El procedimiento es rápido, fácil e instantáneo.

Los resultados del tratamiento son inmediatos, pero a fin de evitar una sobrecorrección, la zona debe ser tratada de forma gradual y progresiva, aplicándose los tratamientos en una o más sesiones según los requerimientos individuales de cada paciente.

Los méritos principales de la técnica 
El tratamiento se realiza de forma ambulatoria por lo que no se requiere ingreso hospitalario, de modo que el paciente podrá seguir con su rutina diaria de inmediato.
En muchos casos, los resultados son incluso mejores y más naturales que con la alternativa quirúrgica. No hay cicatrización quirúrgica. No requiere anestesia.

Es importante destacar que el área tratada, a pesar de su apariencia de extrema sensibilidad, el tratamiento es prácticamente indoloro. Sin embargo, se debe tener presente que algunos efectos secundarios relacionados con el acto de infiltrar pueden suceder, como sería el caso de un leve enrojecimiento, una discreta inflamación o algún hematoma puntual debido a la hiper vascularización de la zona tratada. Cualquiera de estos posibles efectos en el caso que surgieran son transitorios y carecen de importancia clínica y en cualquier caso podemos recurrir al maquillaje para corregirlos.

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